domingo, 21 de mayo de 2017

UN E-QUI-PO

Me vais a perdonar si digo que lo más destacable del último partido de Liga no fue el hat-trick de Boliche... o el póker de asistencias de Kike... o la decena de goles que dieron lustre a un magnífico curso... o ver de nuevo a David junto a sus amigos (aunque no jugase)... todo fue importante. Mucho. Pero al margen de esto me quedo con una cosa: el equipo entero se volcó con Vélez para que el chaval consiguiera marcar su primer gol. No se logró, pero es lo de menos. Lo verdaderamente admirable fue el esfuerzo colectivo, el compañerismo, reflejo de lo que ha sido este año, El 'todos a una' de un equipo con mayúsculas. Orgullo de los que lo disfrutamos, y que sin duda, seguiremos haciendo. Mi admiración y agradecimiento por esta temporada inolvidable.


Pocas veces hemos tenido una convocatoria completa. Pese a que a alguno, 18 futbolistas les parecían muchos al inicio de curso, ha quedado demostrado que al final se quedan muy justos. Esta vez la ausencia de Alonso fue la única a lamentar, pero otros dieciséis compañeros estaba listos para despedir el año con un nuevo triunfo.


Tocaba medir fuerzas contra el último clasificado. Era lógico prever que el encuentro sería muy desequilibrado, como resultó al final. Pero el gol tardaría en llegar, aunque el dominio era nítido para los nuestros, que otra vez vestían de rojo por coincidencia de colores con el rival.


Casi un cuarto de hora tuvimos que aguardar para ver el primero, que desataría la cascada posterior. El vínculo Kike-Alejandro iba a ser protagonista del 1-0; un tiro cruzado de Boliche significaría la ruptura de un marcador inmóvil durante casi un cuarto de hora. A partir de entonces, el alud de goles fue casi imparable.


Al rato, de nuevo Kike asistía y Sergio Pérez remachaba en boca de gol. Jugando cómodos, mucho de hecho, los tantos caían como fruta madura. El tercero nacería en un saque de esquina botado por nuestro ´15´ y que Vega remataba libre marca con la testa en el segundo palo. 3-0 muy fácil. Lo mismo de fácil que nos colaron ellos un gol absurdo, cuando la defensa se quedó medio parada y Manu pensó que había fuera de juego. Una lástima, no ya este tanto encajado, sino muchos que hemos regalado en la temporada.


Pero antes de irnos al descanso con ese pequeño amargor, otro córner serviría para hacer el cuarto; de nuevo la asistencia de Kike, que se estaba hinchando en esta faceta, y segundo gol del Bolo. Había cierto canchondeito entre sus compañeros... "meterá otro" se les escuchaba perfectamente desde la grada. 4-1 y a vestuarios.


Nada más salir, Kike de falta directa hacía el quinto para rubricar su pichichi, justo antes de ser cambiado. El festín no paraba, e Isma se inventaba un jugadón para regalar el sexto al caza-goles de Alejandro. Lo acabó consiguiendo como pronosticaron sus amigos. Entonces, la Abuela aparecía por allí preguntando cómo podía hacerse con el balón para que se lo firmasen los compañeros, no todos los días un nieto marca un hat-trick. La mujer se marchó algo decepcionada al no conseguir el ansiado esférico, pero el pecho lo llevará siempre henchido por el peazo-futbolista que tienen en casa.


Nada podía empañar el triplete de Boliche, ni siquiera el penalty que les regaló el colegiado a los fuenlabreños; fue tan grosero que ni los del Barça lo hubiesen aceptado. Qué nivel el de los colegiados. Pero sigamos con los nuestros y su última actuación. El séptimo fue obra de Dani, que repetía con un latigazo desde fuera del área; en ese gol intervino Sergio Robles, con una asistencia que esperemos le sirva para recargar la moral tras una temporada complicada para el chaval. Fue quizá el que más entonado estuvo, y merece por tanto ser destacado.


Ya en el cincuenta caería el octavo, obra de Isma a pase de Aitor. Empezaba a cocerse en el ambiente que Vélez tenía que marcar su merecido golito después del temporadón que se ha cascao el chaval. Con el brazalete en el antebrazo ejercía de improvisado delantero centro; todos le buscaban, jugaban para él. La maldita madera impidió en dos ocasiones que lograse su ansiado objetivo, así como un más que riguroso fuera de juego señalado por el juez supremo. Desde la valla jaleábamos para que marcase, y sus amigos dentro del césped intentaban encontrar el último pase del ansiado gol.


Con el empeño general en que éso sucediese, Javi marcaba el noveno. Como siempre, premio más que merecido al ímprobo esfuerzo de nuestro jabato preferido. Restaban algunos minutos y continuaba el asedio para que Vélez marcase. En el minuto setenta Marcos entraba por la izquierda y ponía el pase de la muerte para que el ariete por un día la empujase, pero un defensa se adelantó marcando en propia puerta. Todos gritamos el gol  hasta enterarnos segundos después de lo sucedido. Hubiese sido una guinda estupenda, pero como decía al principio, me quedo con lo que lucharon todos y cada uno para que un chaval consiguiese lo que ansiaba. De verdad que fue muy bonito lo que se vio.


Acabó el partido. Fue un más que digno broche a un temporadón. Los niños hicieron entrega a los entrenadores de unas camisetas en agradecimiento a su labor, y tanto Sergio como Jose correspondieron con unos pequeños trofeos a cada uno. En pocos equipos se ven estos detalles. Finaliza esta pequeña etapa, exitosa a mi juicio. En unos meses habrá más, y seguro que mejor. Espero veros a todos, porque vamos a disfrutar.


miércoles, 17 de mayo de 2017

Liga 2016/17, Jornada 25: Faena de aliño

Ni de lejos fue la mejor actuación coral de nuestros chavales. Siendo sinceros, el partido tiró a mediocre, pero aun así, dio para alcanzar un nuevo triunfo. Pocas cosas a rescatar en esta décimo octava victoria (que se dice pronto), aunque sirvió para ver el primer gol de Alberto en la temporada, y la centena liguera, como no, obra de nuestro pichichi. Se ganó sobradamente, y con un puntito el próximo fin de semana, acabaremos terceros de forma brillante.


Desde hacía varias jornadas no se disponían de 16 futbolistas aptos para jugar, por lo que casi se puede decir que era un lujo tener donde elegir:


Como decía en el primer párrafo, el partido se iba a convertir en uno de los más flojillos. Pese a que enfrente estaba un equipo con chavales de segundo año, la superioridad de los nuestros era más que evidente, eso sí, salieron un tanto adormilados y hasta el gol de Boliche, poco había que destacar de lo que sucedía sobre el castigado césped del Andrés Torrejón.


El gol nació de un saque de esquina, algo que pudo adelantarse unos minutos, si Javi llega a empalar un esférico que acabó yéndose al limbo. Pero a la segunda, el hijo pródigo de Fuensalida, acabaría anotando el 1-0 para poner esa pose de torero desgarbao que tanto nos gusta ver. Se encarrilaba un encuentro que no iba a mejorar en demasía.


Jugando al tran-tran bastaba. Los verdiblancos lo intentaban sin demasiada convicción, y el crono parecía no avanzar. La lesión muscular de Marcos era lo poco reseñable, afortunadamente no fue grave, y dió paso a un Kike que hizo lo estéticamente más destacable de toda la primera parte; el '15'  bailó sobre una baldosa y se fue como agua entre los dedos de un par de marcadores. Pero al margen de eso, poco más.


Atisbando la media hora, iba a llegar el segundo. Ya había ganas de que Alberto consiguiera su primer gol de la temporada; cómo no, una falta directa fue propicia para que su diestra-cañón cogiese portería y poco pudiera hacer su improvisado guardameta. El segundo parecía finiquitar definitivamente el duelo, pero una falta inexistente por una mano involuntaria, puso el picante a un partido sin chispa. Todavía podían suceder cosas en el segundo acto.



Más de un minuto estuvieron tocando de lado a lado los Artistas en la reanudación, pero a JuanMaurinho no le gustó demasiado... "¡venga hombre, no aburráis!", espetó a los muchachos, y en esta ocasión no le faltaba razón. Era una circulación estéril que no conducía a nada, pero es que el rival, pese a estar cerca en el marcador, no tenía intención alguna de apretar. Los minutos se hacían lentos, el fútbol no fluía.


Ni siquiera los cambios dieron un aire nuevo al equipo, que se conformaba viviendo plácidamente de las rentas. Sucedía que nada sucedía. Tan sólo una jugada que se auto-fabricó Isma era lo poquito rescatable. Nada ni nadie parecía querer alterar el 2-1.


A falta de diez minutos para el silbatazo final, una enmarañada jugada en la que Vega despejó y Alejandro peinó, iba a ser suficiente para que Kike se plantase en solitario ante su portero y lo batiese con la puntera para hacer el tercer y definitivo tanto.


No hubo brillo pero sí eficacia. Poco más se puede contar de una sosa mañana de fútbol que no puede deslucir el global de una magnífica temporada. En apenas unos días nos enfrentamos al colista y salvo debacle, seremos terceros. Pero yo sé que para tí, que estás leyendo esto, nuestros fenómenos han sido los primeros.


domingo, 7 de mayo de 2017

Liga 2016/17, Jornada 24: Para estar orgullosos

Dice que si sacas pecho te lo pueden partir, pero creo que estamos en disposición de exhibir esa parte del cuerpo y cualquiera. Qué temporada están haciendo nuestros chicos, contra tíos de segundo año, han dado la cara siempre, sin arrugarse lo más mínimo. Era la última bala en la recámara. No cabía opción para el fallo, había que ganar sí o sí para mantener una remota posibilidad de ascender. Se intentó hasta el último aliento, pero no pudo ser. Por eso digo que hay que estar orgullosos; el que da lo que tiene no está obligado a más. Bravo Artistas.


Recibíamos, por fin en nuestra casa, al segundo clasificado. Otra vez casi con lo justo, porque entre unas cosas y otras, raramente hemos tenido a 16 convocables. 



Se notaba que no había la tensión en los nuestros del anterior partido. Me refiero a ese tipo de tensión que afecta a los nervios y atenaza un tanto, porque aunque se ganase, ya no dependíamos de nosotros. Quizá por eso, en los diez primeros minutos pudimos habernos llevado un disgusto; menos mal que bajo los palos estaba el fiera de Manu. Qué dos manos, sobre todo la segunda, sacó para no vernos por debajo del marcador.


Superado el doble susto, el partido se equilibró. Ellos, siempre bien posicionados, nosotros igual, y redoblando ayudas para intentar buscar algún resquicio donde hacer pupa a los de amarillo. El encuentro apenas se jugaba en los 40 metros más centrados, y allí los empujones y pillerías se sucedían con el beneplácito de un joven colegiado que no quería saber nada de nada del excesivo contacto sobre el verde. Sin influir para nada en el resultado, resulta muy triste ver cómo algunos echan la mañana llevándose unos cuantos euros por realizar una labor mediocre. El nivel es realmente muy mejorable entre los del silbato.


Volviendo al fútbol, los nuestros intentaban hilvanar alguna jugada de ataque. La primera nació de las botas de Kike, cambiado de banda, que puso un balón en largo que no pudo alcanzar por poco Jose. Poco después, Marcos se fabricó una soberbia jugada por la zurda, quiebro rompe-cintura a su par incluído,  que remató Isma por encima del larguero. Eran los mejores minutos para los azules.


Hasta el descanso todo continuó muy parejo, y el trencilla seguía haciendo de las suyas, tragándose dos clamorosas manos en el centro del campo. Al acabar el partido, padres de uno y otro equipo comentábamos lo mal que estuvo para ambos, ya se sabe, unos nos acordamos de su padre y otros de su madre. El 0-0 seguía inalterado. Todo pendiente tras el paso por vestuarios.


La segunda parte comenzó con el susto de Alonso, que se llevó un pisotón en su ya de por sí lastimado pie, pero que afortunadamente no le impidió seguir en el campo. Y sobre el mismo verde iban a ir apareciendo refuerzos como los Sergios, Alberto y Javi según iban pasando los minutos, para intentar oxigenar a un equipo que empezaba a notar la fatiga y el empuje de chicos más grandes y fuertes que los nuestros.


Según pasaba el tiempo, el encuentro se tornaba más en un ida y vuelta. Se intentaban buscar soluciones de emergencia, como dejar muchas veces la zaga sólo con tres defensas e incrustar en el extremo diestro a Gabriel para intentar aprovechar alguna de sus carreras. Los chavales, pese a estar realmente fatigados, se vaciaban en búsqueda del golito para aferrarse al milagro.


Quedando apenas cinco minutos, Vega arrancó desplegando su poderío y clase para adentrarse en el área... su chut con la diestra lo desvió como pudo su portero, evitando así la más clara oportunidad que nos hubiese dado la victoria casi in extremis.


Restan sólo dos partidos, en principio pintan asequibles, y sacando cuatro puntos aseguraríamos una más que meritoria tercera plaza. Hay que disfrutarlos, superar la barrera de los 100 goles y cerrar así una magnífica temporada. Si todo se da como esperamos, podríamos celebrarlo juntos. Creo que nos lo merecemos.


domingo, 30 de abril de 2017

Liga 2016/17, Jornada 23: Sois cojonudos

Pensaba en cómo reflejar el partidazo que hicieron nuestros chicos apenas hace unas horas; creo que he comentado alguna vez que lo más complicado es resumir setenta y pico minutos de fútbol en un titular. Me salía 'ni un solo reproche', pero esa palabra conlleva un matiz negativo, y eso es precisamente lo que no quería. Sois cojonudos. Punto. A nadie ya le asusta el exabrupto, y además refleja a la perfección, no sólo el encuentro ante el líder, sino toda la temporada que estáis haciendo. Se luchó hasta la extenuación, así que todos los halagos (aunque digan que debilitan) se quedan cortos. Bravo no, bravísimo.


Se había preparado esta cita decisiva con mimo, y aunque contábamos con varias bajas como las de Ale y Javito, el zurrón del ánimo estaba a tope. La mala noticia antes de empezar era Alonso; el chaval seguía casi sin poder apoyar el pie por aquel maldito pisotón de hace un par de jornadas, y había que improvisar una solución de emergencia.


El mejor símil que se me ocurre para describir lo que fue el partido, rememora la Guerra fría y las partidas de ajedrez entre Bobby Fischer y Boris Spassky. Llevado al terreno de juego, se enfrentaban las dos super-potencias (con permiso del Lugo Fuenlabrada) en un clima donde el ascenso estaba en juego. Caras de máxima concentración en ambas partes. Respeto mutuo, y a esperar el mínimo fallo del rival.


Comenzamos muy bien. Dentro de la igualdad, el ligero dominio era azul. Enchufadísimos en todas las líneas, las primeras llegadas nos pertenecían. Un inspirado Jose surtía de balones a Marcos, Kike e Isma, a los que tuvieron que parar un par de veces por la fuerza. La puesta en escena era perfecta, todo lo ensayado salía a pedir de boca.


Nada hacía temer la integridad de la portería de Diego. La jaula a la que sometimos a su delantero centro fue perfecta; hay lapas que se pegan peor a las piedras de lo que Vélez hizo con él. Qué partidazo se marcó nuestro central que se graduó a lo grande. Su '22' no rascaba bola, y si alguna vez conseguía darse la vuelta, por allí aparecían Boliche, Iván o Gabriel al cruce para desactivar cualquier señal de alarma. Impecables.


Pero no solamente la defensa brillaba. Alberto, en una posición nueva para el benjamín de los Gómez, barría lo que a su lado pasaba, y Vega desplegaba su poderío y colocación para intentar surtir a los hombres de arriba. Uno de ellos, Marcos, iba a tener la más clara, pero su chut se fue ligeramente desviado. En la parte menos amable, por momentos se observaba al equipo un poco partido, pero hay que tener en cuenta que el despliegue de todos y cada uno fue tan encomiable, que a veces el rigor táctico se diluía un tanto.


Fue una primera parte sublime. Para algunos de los presentes, la mejor del curso. Pero quedaba el segundo y más complicado periodo. Desgraciadamente, según van sumándose los minutos al crono, es cuando se notan las diferencias de edades. Con un equipo cuajado de chavales de primer año, resulta harto complicado resistir las acometidas de tíos fisicamente más fuertes. Pero con todo, se salió bien después del paso de los vestuarios. Jose iba a disponer de la ocasión más diáfana para nuestros intereses... lástima que le cayese a su pierna diestra tras una defectuosa devolución a su portero.


Tocaría aguantar un mini-chaparrón, en unos momentos de atolondramiento. El larguero nos salvó de encajar, y luego en un córner, anduvieron cerca de perforar la portería de un sobrio Diego que jugó el partido entero, seguro que Manu tendrá sus merecidos minutos en el siguiente. Superado el doble susto, se reestableció en parte el equilibrio, pese a que haya que reconocer que ellos estaban más frescos de piernas, algo que suplían los nuestros a base de coraje. La entrada de los dos Sergios buscaba precisamente eso, tener algo más el balón para no correr detrás de él. Funcionó a medias, porque los chicos estaban realmente agotados.


En los últimos compases se intentó a la heroica. Laterales sin coger marca lo más arriba posible, Boliche en plan delantero centro a ver si cazaba un esférico en el área, Aitor que lo daba todo con sus carreras pese a haber entrenado muy poco tras su operación... y los de Fuenlabrada intentando perder todo el tiempo porque ese punto para ellos era oro, y a nosotros nos dejaba prácticamente fuera de la lucha por el ascenso.


El colegiado pitó el final y alguno de nuestros fenómenos se vino abajo. Kike se tiró al menos un minuto en el césped llorando y fue consolado por su guardameta en un gesto que engrandece a un chaval que pensó por un momento que en otra ocasión podría estar en su piel. Reuní a todos en el centro del campo y les grité que se vinieran arriba; Gabriel me dijo que para qué, si no había valido de nada el esfuerzo que habían hecho, y le dije tanto a él como al resto que valía y mucho, puesto que han demostrado de sobra que en esta Liga no hay ningún equipo mejor que ellos.


"Ganar o perder poco importa cuando te dejas la piel en el campo". Con esa frase empezaba la crónica del partido de ida y que a las pocas horas utilizaba Javi Vélez en su estado de whatsapp. Me hizo ilusión que se acordase de ella, como poco después hizo también mi hijo, y espero que el resto de chavales hayan aprendido de estos partidos. El objetivo está muy complicado, pero cosas más difíciles se han visto. Vamos a ganar al Lugo la semana que viene, y a seguir manteniendo la llama de la esperanza.


P.D. Una alegría que se pasase a vernos nuestro viejo amigo Pablito con Adri, que por cierto, cómo está de grande el tío.

martes, 25 de abril de 2017

Liga 2016/17, Jornada 22: A la espera del Everest

Podríamos resumir el partido del sábado diciendo que no hubo partido. Pero tranquilos, no seré tan escueto y contaremos cómo se desarrolló para aquellos que no lo vieron, o para aquellos que simplemente quieran revivirlo. Esgrimía eso de que no hubo partido, porque el dominio azul fue total y absoluto, o si lo miramos desde la perspectiva de mi amigo Juanma, "jugamos nosotros contra nosotros mismos". Tres puntos más que caen al zurrón, y lo que dice el titular de esta crónica.


Otra vez acudíamos al Facundo Rivas ejerciendo de locales. Quince futbolistas iban a ser de la partida porque Alberto finalmente no pudo vestirse de corto. Había que sumar sí o sí tras la victoria del Rayo 13:


Dominio y toque. Esas son las palabras anotadas en mi libreta y que reflejan lo que pasaba sobre el césped. El primero no tardaría en caer; de un saque de banda, iba a surgir la conexión Javi-Sergio Pérez (no iba a ser la última) en la que nuestro pundonoroso delantero, anotaría con su zurda en el primer palo. Camino allanado.


Tocando de un costado a otro, sin prisa alguna, se intentaba elaborar el juego de ataque. La casi inexistente presión del rival facilitaba mucho las cosas, pero en el último tramo no se acababa de encontrar el camino del gol. Las llegadas se multiplicaban, pero con el paso de los minutos, la ansiedad también. Oportunidades claras, siendo honestos, no se producían, y ellos poco a poco empezaron a estirarse, pero sólo un par de centros laterales, perfectamente atajados por Manu, eran todo su bagaje ofensivo.


A poco de llegar la media hora, una rápida salida propiciaría por la diestra la asociación que ya había construido el primer tanto. Javi se internaba en la media luna del área y tocaba el balón para que otra vez Sergio lo alojase en la red. Tere se encargaba desde la parte superior de la grada de recordarme que había sido otra vez el ´5´ el asistente, y está claro que tan importante es quien consigue marcar, como el que se lo facilita. Con 2-0 la tranquilidad era ya total, porque además los de naranja eran muy nobles, hasta demasiado me atrevería a decir.


El descanso trajo el ya de por sí habitual baile en la portería. Poco a poco iba a haber minutos para todos. No variaba en absoluto el panorama, es más, los tímidos acercamientos por su parte desaparecieron por completo y a Diego sólo le faltó sacar la silla de tijera para ver el resto de goles plácidamente. En el tercero iba a destacar Isma, que apenas llevaba un minuto sobre el campo; el ´9´ la dejó correr engañando a su par y puso un pase que cazaría Kike tras un rechace desesperado de un zaguero. No faltaba a su cita el pichihi.


Continuaba el monólogo azul. En un saque de esquina en corto, Gabriel la colgaba al corazón del área para que Ismael la pusiera de forma sutil con la cabeza lejos del alcance de su portero, que dicho sea de paso, sin hacer grandes paradas, fue de lo mejor de los fuenlabreños y evitó que la goleada fuese mucho más amplia.


Sin más misterio en conocer dónde pararía la cuenta, el choque agonizaba. De entre lo más destacado, ver de nuevo a Sergio Robles aparecer por el verde, ahora ya sólo hace falta que recupere ese nível que de sobra tiene en sus botas. Cuando apenas quedaban un par de minutos para alcanzar los setenta reglamentarios, una internada por la derecha de Marcos, que hábilmente dejó pasar José, fue la guinda para que el otro Sergio firmase un más que merecido hat-trick, del cual nada más que le faltó llevarse la pelota firmada, como pocos días antes hicieron el resto de sus compañeros con Aitor, que tampoco falló para animar desde la valla a sus amigos.


Ahora llega lo verdaderamente difícil, el desafío es complicado. Seguro que cuando se pretendió hollar la cima más alta del mundo, la mayoría pensó en que quien iba a intentarlo, estaba condenado a no lograrlo. Pero como en aquel, y en muchos otros retos, detrás había alguien que en su interior latía un 'nada es imposible'. Aquí no hay sólo uno, sino todo un equipo, que el próximo sábado va a dejarse el alma por alcanzar su particular Everest. Algo me dice que vamos a lograrlo, todos confiamos en vosotros, y si no puede ser, sabed que habéis hecho una temporada de sobresaliente. ¡Vamos que podemos!.